«Jesús (…) De esta manera, invierte la pregunta de su interlocutor y también la lógica de todos nosotros. Nos hace entender que no somos nosotros quienes, según nuestro criterio, definimos quién es el prójimo y quién no, sino que es la persona necesitada la que debe poder reconocer quién es su prójimo, es decir, «el que tuvo compasión de él» (v. 37). (…)  La capacidad de compasión se ha convertido en la piedra de toque del cristiano, es más, de la enseñanza de Jesús.  (Ángelus 14 julio 2019)»

Fuente: Vatican News