Padre nuestro, tú que alimentas a las aves del cielo y vistes de belleza a los lirios del campo, hoy te pido el pan de cada día. No te pido riquezas, solo lo necesario para vivir con dignidad. Quita de mi corazón la angustia por el mañana, que me roba la paz de hoy. Enséñame a confiar en tu providencia, que nunca llega tarde. Virgen María, que en Nazaret conociste la vida sencilla, ruega por mí. Amén.
Deja una respuesta