El paralítico es la imagen de todo ser humano impedido, por el pecado, de moverse libremente, de transitar el camino del bien y de dar lo mejor de sí. En efecto, al insertarse en el alma, el mal ata al hombre con los lazos de la falsedad, la ira, la envidia y otros pecados, paralizándolo poco a poco. Por eso, Jesús, provocando el escándalo de los escribas presentes, primero dice: «Tus pecados te son perdonados», y solo después, para demostrar la autoridad que Dios le confiere para perdonar pecados, añade: «Levántate, toma tu camilla y vete a casa» (…), purificándolo completamente. El mensaje es claro: paralizado por el pecado, el hombre necesita la misericordia de Dios, que Cristo vino a transmitirle para que, purificado de corazón, toda su existencia pueda florecer de nuevo. La humanidad también lleva en sí las marcas del pecado, lo que le impide progresar rápidamente en los valores de la fraternidad, la justicia y la paz, valores que, sin embargo, ha proclamado solemnemente. ¿Por qué? ¿Qué obstaculiza su camino? ¿Qué paraliza este desarrollo integral? Sabemos bien que, históricamente, las causas son múltiples y el problema, complejo. Sin embargo, la Palabra de Dios nos invita a tener una mirada de fe y a confiar, como quienes cargaron al paralítico, en que solo Jesús puede sanar verdaderamente. (Papa Benedicto XVI, Ángelus, 19 de febrero de 2006).
Fuente: Vatican News
julio 2, 2026 a las 1:28 pm
Amén🙏🏻🙇🏻♀️🙏🏻📖🙌🏻
julio 2, 2026 a las 3:09 pm
Gloria a ti mi señor Jesús 🧎🙏🕊️💥🌹✋✋✋✋✋