Pablo y Bernabé van a Antioquía, se dirigen primero a los judíos, que no quieren escuchar la voz del Señor, y así comienzan a anunciar el Evangelio a todo el mundo, a los paganos. Como sabemos, se embarcaron en esta gran misión. San Pablo llega a Roma, donde acaba llevándolo a cabo. Otro ejemplo del testimonio de un buen pastor. Pero en este ejemplo hay también una invitación muy especial para todos nosotros. De hecho lo digo de un modo muy personal: ¡anunciar el Evangelio al mundo entero! ¡Coraje! ¡Sin miedo! Jesús dice tantas veces en el Evangelio: “¡No tengáis miedo!” Debemos ser valientes en el testimonio que damos, con nuestras palabras y sobre todo con nuestra vida: dando la vida, sirviendo, a veces con grandes sacrificios, para vivir precisamente esta misión. (Papa León XIV, Homilía en la Cripta de la Basílica de San Pedro, 11 de mayo de 2025).

Fuente: Vatican News