Señor, mi corazón se asusta con tanta facilidad. Basta una mala noticia, una palabra dura o una noche sin dormir para que me llene de temores. Santa Teresa de Jesús, tú que escribiste «nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene nada le falta», enséñame esa paz tuya que no depende de lo que pasa afuera. Que cuando todo tiemble a mi alrededor, aprenda a decir desde lo más hondo: solo Dios basta. Amén.