Es Dios quien “baja”, es el Señor quien se revela a sí mismo, es Dios quien salva. Y el Emmanuel, el Dios-con-nosotros, cumple la promesa de que el Señor y la humanidad se pertenezcan mutuamente, en el signo de un amor encarnado y misericordioso que da la vida en abundancia.
(HOMILÍA Altar de la Cátedra, Basílica de San Pedro 8 de julio de 2019). Fuente: Vatican News
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