Jesús dice: «Estén ceñidos sus lomos y encendidas sus lámparas» (Lc 12, 35). Significa vivir plenamente el presente, descubriendo en él la promesa de la eternidad. Toda nuestra vida consiste en tender hacia la vida eterna y debemos estar preparados. Una persona está lista cuando se entrega completamente a Dios y a sus hermanos. No cuando llegan los aplausos y el éxito, ¡no!, la vida es mucho más que eso. Es estar en el mundo en plenitud, en la verdad y en la libertad de los hijos de Dios, y en una relación de fraternidad con los demás. Y esta intensidad de relación con el Padre y con los hermanos y hermanas se alimenta de la oración: la oración permite que Dios esté cerca de nosotros, nos libera de la soledad y nos infunde esperanza. La oración oxigena la vida: así como no se puede vivir sin respirar, tampoco se puede ser cristiano ni vivir como cristiano (…) sin oración. (Papa Francisco, Discurso a los miembros del Instituto Secular Oblatas Misioneras de la Inmaculada, 20 de noviembre de 2021).

Fuente: Vatican News