El Evangelio de la Liturgia de hoy muestra a algunos escribas y fariseos asombrados por la actitud de Jesús. Están escandalizados porque sus discípulos comen sin antes realizar las tradicionales abluciones rituales. Piensan para sus adentros: “Esta forma de hacer es contraria a la práctica religiosa” (cf. Mc 7, 2-5). […] También nosotros podríamos preguntarnos: ¿Por qué Jesús y sus discípulos descuidan estas tradiciones? Al fin y al cabo no son cosas malas, sino buenos hábitos rituales, simples abluciones antes de comer. ¿Por qué Jesús no le presta atención? Porque para Él lo más importante es reconducir la fe a su centro. Este objetivo de llevar de nuevo la fe a su centro lo vemos continuamente en el Evangelio. Se trata de evitar aquel peligro constante que en aquel entonces amenazaba a esos escribas y que hoy nos sigue amenazando también a nosotros: el riesgo de observar minuciosamente las formalidades externas dejando en un segundo plano el corazón de la fe.

(Ángelus 29 de agosto de 2021). Fuente: Vatican News