«Es aquel a quien yo le dé el pedazo de pan que voy a mojar» (Jn 13, 26). Con este gesto simple y humilde, Jesús lleva su amor hasta el final y hasta lo más profundo. No porque ignore lo que está pasando, sino justamente porque lo ve con total claridad. Él comprendió que la libertad del otro, incluso cuando se pierde en el mal, todavía puede ser alcanzada por la luz de un gesto suave. Porque sabe que el verdadero perdón no espera al arrepentimiento, sino que se ofrece primero, como un don gratuito, incluso antes de ser recibido.
Lamentablemente, Judas no entiende. Después del pedazo de pan —dice el Evangelio— «Satanás entró en él» (v. 27). Este pasaje nos impacta: como si el mal, hasta ese momento oculto, se manifestara justo después de que el amor mostró su rostro más desarmado. Y precisamente por eso, hermanos y hermanas, ese pedazo de pan es nuestra salvación: porque nos dice que Dios hace todo —absolutamente todo— para alcanzarnos, incluso en el momento en que lo rechazamos.
Es acá donde el perdón se revela en toda su fuerza, mostrando el rostro concreto de la esperanza. No es olvido ni debilidad. Es la capacidad de dejar al otro libre, y aun así amarlo hasta el final. El amor de Jesús no niega la verdad del dolor, pero no permite que el mal tenga la última palabra. Este es el misterio que Jesús realiza por nosotros, y en el que también nosotros, a veces, estamos llamados a participar. (Papa León XIV, Audiencia General del 20 de agosto de 2025).
Fuente: Vatican News
marzo 31, 2026 a las 2:18 am
amen
marzo 31, 2026 a las 7:32 am
Ven señor Jesús aumenta mi fé cada dia y aumentale la fé a mi hija Amén asi sea🙏🏼🙇🏻♀️🙏🏼🧎🏻♀️🌹📿
marzo 31, 2026 a las 5:42 pm
ven Jesús entra en mi casa en mi familia amén amén
marzo 31, 2026 a las 7:26 pm
AMÉN 🙏🏻