Jesús, buen pastor y puerta de las ovejas, es un líder cuya autoridad se expresa en el servicio; un líder que, para guiar, entrega la vida y no les pide a otros que la sacrifiquen. Podemos confiar en un líder así, como las ovejas que escuchan la voz de su pastor porque saben que con él van hacia pastos buenos y abundantes. Basta una señal, un llamado, y ellas lo siguen, lo obedecen, avanzan guiadas por la voz de aquel que sienten como una presencia amiga, al mismo tiempo fuerte y suave, que orienta, protege, consuela y cura. Así es Cristo para nosotros. Hay una dimensión de la experiencia cristiana que quizá dejamos un poco escondida: la dimensión espiritual y afectiva. Sentirnos unidos al Señor por un vínculo especial, como las ovejas a su pastor. A veces racionalizamos demasiado la fe y corremos el riesgo de perder la percepción del timbre de esa voz, de la voz de Jesús buen pastor, que impulsa y atrae. (…) Para Él nunca somos desconocidos, sino amigos y hermanos. Sin embargo, no siempre es fácil distinguir la voz del buen pastor. Estén atentos. Siempre existe el riesgo de distraerse con el ruido de tantas voces. Hoy estamos invitados a no dejarnos distraer por las falsas sabidurías de este mundo, sino a seguir a Jesús, el Resucitado, como único guía seguro que da sentido a nuestra vida. (Papa Francisco, Regina Caeli del 7 de mayo de 2017).

Fuente: Vatican News