Señor Jesús, que trabajaste con tus manos en el taller de Nazaret, ayúdame a ganarme el pan con honestidad. Que nunca me tiente el dinero fácil ni el engaño, aunque otros lo hagan y parezca que les va mejor. Que pueda llegar cada noche a casa con la conciencia tranquila. Prefiero tener poco con tu bendición que mucho sin ella. San Martín de Porres, que hiciste con amor hasta los trabajos más humildes, ruega por mí. Amén.