Señor, tú dijiste: «Vengan a mí los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré». Hoy vengo a ti así. El trabajo me pesa, las exigencias me superan y a veces siento que no doy más. Dame fuerzas para seguir y serenidad para no perder la calma. Que mi trabajo no me aleje de ti ni me robe la alegría. San Benito, que nos enseñaste a orar y trabajar, ayúdame a encontrarte también en medio de mis tareas. Amén.