Señor, todo lo que gano viene de tu bondad. Gracias por el sustento que pones en mi mesa, sea mucho o poco. Líbrame del egoísmo y del miedo a que no me alcance, que a veces me cierran las manos. Que sepa compartir con el que tiene menos, como la viuda que dio lo que tenía, sabiendo que tú multiplicas lo que se entrega con amor. San Antonio de Padua, protector de los pobres, enséñame a ser generoso. Amén.