Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí. Como el ciego del camino, hoy clamo a ti aunque la espera sea larga y las respuestas no lleguen. Tengo miedo, Señor, pero confío más en ti que en mis miedos. Dame la salud si es tu voluntad, y tu paz en cualquier caso. San Pío de Pietrelcina, que conociste de cerca el sufrimiento, intercede por mí ante el Señor. Amén.
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