Jesús reacciona con palabras fuertes y claras […] el pecado contra el Espíritu Santo es el único pecado imperdonable […] porque surge de un cierre del corazón a la misericordia de Dios que actúa en Jesús. Pero este episodio contiene una advertencia que nos sirve a todos. De hecho, puede suceder que una gran envidia hacia la bondad y las buenas obras de una persona nos lleve a acusarla falsamente. En esto hay un veneno mortal: la maldad con la que, de manera intencional, se busca destruir la buena fama del otro. ¡Que Dios nos libre de esta terrible tentación! […] Estén atentos, porque esta actitud destruye las familias, las amistades, las comunidades e incluso la sociedad. (Ángelus del 10 de junio de 2018).
Fuente: Vatican News
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