¿Dónde está tu hermano? – “No sé” – “¡Pero tu hermano tiene hambre!” – “Sí, seguro, está almorzando en la Cáritas de la parroquia, sí, sin duda, le darán de comer”. Así, con esta respuesta de ocasión, salvo mi propia piel.

“¿Dónde está tu otro hermano, el enfermo?” – “Seguramente en el hospital” – “¡Pero no hay lugar en el hospital! ¿Y tiene remedios?” – “Bueno, ese es su problema, no me puedo meter en la vida ajena, tendrá familiares que le den los remedios”. Y me lavo las manos. […]

El Señor me pregunta: “¿Dónde está tu hermano?” – y luego menciona a los hermanos de los que habla en el capítulo 25 de Mateo: el enfermo, el hambriento, el sediento, el que no tiene ropa, el niño que no puede ir a la escuela, el drogadicto, el preso… ¿Dónde está? ¿Dónde está tu hermano en tu corazón? ¿Hay lugar para estas personas en nuestro corazón? ¿O simplemente hablamos de ellos, aliviamos un poco la conciencia dando una limosna…? ¿Dónde está tu hermano? ¿Dónde estás tú? ¿En qué mundo vivís que no te das cuenta de estas situaciones, de estos sufrimientos, de estos dolores? ¿Dónde está tu hermano? Tomale la mano. ¿Dónde estás vos? No te escondas de la realidad. Respondé con sinceridad, con honestidad y, más aún, con alegría a estas dos preguntas del Señor. (Homilía en la Capilla de la Casa Santa Marta, 18 de febrero de 2019).

Fuente: Vatican News