… el Evangelio de Juan, tan espiritual, tan elevado, se cierra con un conmovedor pedido y ofrecimiento de amor entre Jesús y Pedro, que se entrelaza de manera totalmente natural con una discusión entre ellos. El Evangelista nos advierte: él da testimonio de la verdad de los acontecimientos (cf. Jn 21, 24). Y es en ellos donde hay que buscar la verdad. Podemos preguntarnos: ¿somos capaces de conservar el tono de esta relación de Jesús con los discípulos, según ese estilo suyo tan abierto, tan franco, tan directo, tan humanamente real? ¿Cómo es nuestra relación con Jesús? ¿Es como la de los apóstoles con Él? ¿No estamos, en cambio, muchas veces tentados a encerrar el testimonio del Evangelio en el capullo de una revelación “edulcorada”, a la que le sumamos nuestra veneración de ocasión? Esta actitud, que parece respeto, en realidad nos aleja del verdadero Jesús y se vuelve incluso ocasión para un camino de fe muy abstracto, muy autorreferencial, muy mundano, que no es el camino de Jesús. Jesús es el Verbo de Dios que se hizo hombre, y Él se comporta como hombre, habla como hombre, Dios-hombre. […] Y cuando queremos meternos en la vida de los demás, Jesús responde: “¿Qué te importa? Vos, seguime” (Papa Francisco, Audiencia General del 22 de junio de 2022).

Fuente: Vatican News