En la visión de Jesús, no existen ovejas perdidas definitivamente, sino solo ovejas que deben ser encontradas. Debemos entender bien esto: para Dios, nadie está perdido de manera definitiva. ¡Nunca! Dios nos busca hasta el último instante. Pensad en el buen ladrón; solo en la visión de Jesús nadie está perdido definitivamente. Por lo tanto, la perspectiva es totalmente dinámica, abierta, estimulante y creativa. Nos impulsa a salir en búsqueda, a emprender un camino de fraternidad. Ninguna distancia puede mantener alejado al pastor, y ningún rebaño puede renunciar a un hermano. ¡Encontrar a quien está perdido es la alegría del pastor y de Dios, pero también es el júbilo de todo el rebaño! Todos nosotros somos ovejas reencontradas y reunidas por la misericordia del Señor, llamados a congregar, junto con Él, a todo el rebaño. (Audiencia General del 4 de mayo de 2016).
Fuente: Vatican News
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