La predicación de Cristo tiene como objetivo derrotar el mal presente en el hombre y en el mundo. Además, la predicación de Jesús pertenece a una lógica opuesta a la del mundo y al maligno: sus palabras se revelan como un giro radical frente a un orden equivocado de las cosas. De hecho, el demonio presente en el hombre poseído grita cuando Jesús se acerca: «¿Qué tienes que ver con nosotros, Jesús de Nazaret?» Estas expresiones indican la total extrañeza entre Jesús y Satanás: están en planos completamente distintos; no hay nada en común entre ellos; son opuestos el uno al otro. Jesús, con autoridad, atrae a las personas con su credibilidad y es también el profeta que libera, el profeta prometido, el Hijo de Dios que cura. ¿Escuchamos las palabras de Jesús, que tienen autoridad? No lo olviden nunca: lleven siempre un pequeño Evangelio en el bolsillo o en la cartera, para leerlo a lo largo del día y así escuchar esa palabra tan importante de Jesús. Y además, todos tenemos enfermedades espirituales. Pidámosle a Jesús la curación de nuestros pecados, de nuestros males. (Ángelus del 31 de enero de 2021).
Fuente: Vatican News
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