Dios actúa, sigue trabajando, y nosotros podemos preguntarnos cómo debemos responder a esta creación de Dios, que nació del amor porque Él trabaja por amor. A la “primera creación” debemos responder con la responsabilidad que el Señor nos da: “La tierra es de ustedes, ocúpense de ella; ¡dejen que crezca!”. También nosotros tenemos la responsabilidad de hacer crecer la tierra, de hacer crecer la creación, de preservarla y hacerla crecer según sus leyes: somos señores de la creación, no dueños. (…) Y esa es nuestra respuesta a la “primera creación” de Dios, ¡es nuestra responsabilidad! Un cristiano que no preserva la creación, que no la hace crecer, es un cristiano al que no le interesa la obra de Dios, ese trabajo que nació del amor de Dios por nosotros. (…) Nuestra respuesta es: preservar y hacer crecer la Creación, dejarnos reconciliar con Jesús, con Dios en Jesús, en Cristo, todos los días, y no entristecer al Espíritu Santo, no alejarlo: es el huésped de nuestro corazón, que nos acompaña y nos hace crecer. (Homilía en la Capilla de la Casa Santa Marta, 9 de febrero de 2015).
Fuente: Vatican News
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