Por Mons. Victor Manuel Fern谩ndez聽

Hoy la Iglesia celebra a San Antonio de Padua, uno de los santos m谩s queridos en todo el mundo. Deteng谩monos a contemplar brevemente su figura, porque los santos son como una piedra preciosa que el Esp铆ritu Santo ha hecho, y es bueno detenerse a admirar lo que hace el Esp铆ritu Santo en aquellos que lo dejan actuar.

El popular San Antonio de Padua, muy conocido como un poderoso intercesor, era sobre todo un insigne y valiente predicador. La leyenda cuenta que en una ciudad donde no quisieron escucharle, saci贸 su incontenible necesidad de anunciar el Evangelio predic谩ndole a los peces. Se trata de un s铆mbolo para expresar una misi贸n que toma por entero el coraz贸n y toda la vida de un ser humano.

Llev贸 no solamente el h谩bito, sino tambi茅n la vida pobre y desprendida de San Francisco de As铆s.

Debido a los innumerables frutos de conversi贸n de su predicaci贸n, acompa帽ada por frecuentes y numerosos prodigios, fue canonizado s贸lo once meses despu茅s de su muerte y venerado con un gran fervor popular.

Antonio, como fiel disc铆pulo de Francisco de As铆s, fue muchas veces instrumento de paz y de reconciliaci贸n con su predicaci贸n apasionada. Sin embargo, este anuncio de paz no significaba consentir el pecado y la mediocridad. Antonio era muy duro con los pecados de injusticia de los ricos y poderosos. Sus sermones en Padua son muy valorados por su fuerte contenido social, que muestran que, para Antonio, la paz era inseparable de la justicia y la solidaridad.

Pidamos al Esp铆ritu Santo que, as铆 como hizo cosas tan bellas en la vida de San Antonio, tambi茅n las haga en nuestras vidas.