Por Mons. Victor Manuel Fernández
Muchas veces sufrimos por la agresividad que llevamos dentro.
Algunas personas reaccionan mal, con agresiones o ironías; otras se callan, pero se aíslan resentidas. Hay muchas tensiones interiores que nos llevan a sentirnos mal con las demás personas. A veces hay cosas que nos molestan y no sabemos bien por qué; otras veces sentimos rechazo por cosas que no son tan importantes.
Es necesario llevar calma y armonía a ese mundo interior, para que no desgastemos tantas energías inútilmente.
El Espíritu Santo puede sanar nuestro interior para que nos liberemos de muchas tensiones innecesarias, para que renunciemos a la guerra con los demás, para que dejemos de resistirnos ante las cosas que nos irritan y aprendamos a aceptarlas como parte de la vida.
Si dejamos que el Espíritu Santo nos serene en un momento de oración, podemos decirle “no” a la violencia interior y optar sinceramente por la paz del corazón.
Esto no significa que no luchemos o que no discutamos cuando es necesario. Sólo significa que aprendamos a hacerlo sin perder la calma interior. Con la gracia del Espíritu Santo podemos lograrlo, porque él es el dulce maestro interior.
julio 9, 2025 a las 11:27 am
espíritu Santo iluminame guíame
julio 9, 2025 a las 11:48 am
amen
julio 9, 2025 a las 10:00 pm
Espíritu Santo amén
julio 10, 2025 a las 4:19 am
Amén!.