Cortesía Mons. Víctor Manuel Fernández
Donde más se lució el Espíritu Santo es en la Madre de Jesús, en la Madre de todos, María. Ella es la más bella, la más preciosa, la que brilla en el cielo como un signo de esperanza.
Porque ella, una pobre y sencilla mujer, ignorada y hasta despreciada (Mc 6, 2-3), tenía toda la esperanza puesta en el Señor. Ya cuando fue concebida, el Espíritu Santo entró en su corazón. Ella nunca escapó del Espíritu Santo, sino que se confió totalmente a su poder sublime. Por eso tuvo la gloria de ser la madre del Salvador, y a pesar de ser una de las mujeres más simples de la tierra, ha triunfado con el poder de Dios. Ahora resplandece, vestida de sol, coronada de estrellas, inmensamente feliz de compartir la gloria de Jesús resucitado.
Por eso mismo, cuando nos detenemos ante una imagen de María, o cuando vamos a visitarla a una iglesia, aunque estemos llenos de cargas pesadas, sentimos un alivio. Mirándola y contándole nuestras cosas, experimentamos que ella se hace presente a nuestro lado, nos toma en sus brazos, y nos dice en el silencio: “No tengas miedo. Yo te comprendo, porque yo también sufrí mucho. Pero todo terminará bien, y yo estaré a tu lado para que puedas enfrentarlo todo”.
A través de ella, el Espíritu Santo nos consuela.
agosto 15, 2025 a las 8:43 am
amén 🙏
agosto 15, 2025 a las 11:37 am
amen amen
agosto 15, 2025 a las 11:39 am
espíritu Santo ilumina mi camino
agosto 15, 2025 a las 8:18 pm
amadisima Madre María, en ti pongo mi esperanza, como en Cristo Jesús, mis problemas y preocupaciones. Gracias por estar siempre a mi lado y velar por mi familia
Gloria a Dios Padre, por siempre, Amen