Mateo comienza su Evangelio y todo el canon neotestamentario con la «genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham» (Mt 1, 1). Se trata de una lista de nombres ya presente en las Escrituras hebreas, para mostrar la verdad de la historia y la verdad de la vida humana. En efecto, «la genealogía del Señor está constituida a partir de la historia verdadera, donde aparecen nombres como mínimo problemáticos y se subraya el pecado del rey David (cf. Mt 1, 6). Sin embargo, todo concluye y florece en María y en Cristo (cf. Mt 1, 16)» (Carta sobre la renovación del estudio de la historia de la Iglesia, 21 de noviembre de 2024). Luego se manifiesta la verdad de la vida humana que pasa de generación en generación, confiando tres elementos: un nombre que encierra una identidad y una misión únicas; la pertenencia a una familia y a un pueblo; y, por último, la adhesión de fe al Dios de Israel. La genealogía es un género literario, es decir, una forma adecuada de transmitir un mensaje muy importante: nadie se da la vida a sí mismo, sino que la recibe como don de otros; en este caso, se trata del pueblo elegido y de quien hereda el depósito de la herencia. (Papa Francisco, Audiencia General del 18 de diciembre de 2024).

Fuente: Vatican News