«Esta profecía es muy detallada; el plan de acción de esta gente malvada es un detalle tras otro, no escatimemos nada, probémoslo con violencia y tormento, y pongamos a prueba el espíritu de resistencia… tendámosle asechanzas, pongámosle trampas, [para ver] si cae… Esto no es una simple aversión, no hay un plan de acción malvado —ciertamente— de un partido contra otro: esto es otra cosa. Esto se llama ensañamiento: cuando el diablo que está detrás, siempre, detrás de todo ensañamiento, trata de destruir y no escatima los medios. (…) ¿Y qué se hace en el momento del ensañamiento? Sólo se pueden hacer dos cosas: discutir con esta gente no es posible porque tienen sus propias ideas, ideas fijas, ideas que el diablo ha sembrado en sus corazones. Hemos oído cuál es su plan de acción. ¿Qué se puede hacer? Lo que hizo Jesús: callarse. Es sorprendente cuando leemos en el Evangelio que, frente a todas estas acusaciones, a todas estas cosas, Jesús guardó silencio. Frente al espíritu de furia, sólo silencio, nunca justificación. Nunca. Jesús habló, explicó. Cuando comprendió que no había palabras, silencio. Y en silencio Jesús vivió su Pasión. Es el silencio de los justos frente al ensañamiento. Pidamos al Señor la gracia de luchar contra el mal espíritu, de discutir cuando tengamos que discutir; pero frente al espíritu de ensañamiento, tener el coraje de callar y dejar hablar a los demás. (Homilía Santa Marta, 27 de marzo de 2020)»
Fuente: Vatican News
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