Jesús, entonces «servía a la gente, explicaba las cosas para que la gente entendiese bien: estaba al servicio de la gente. Tenía una actitud de servidor, y esto daba autoridad», era coherente (…) Algo que no se encontraba en la actitud de escribas y fariseos: «Su personalidad estaba dividida hasta tal punto que Jesús aconseja a sus discípulos: “Haced lo que os dicen, pero no lo que hacen”. Decían una cosa y hacían otra». Jesús a menudo les define hipócritas. Y «uno que se siente príncipe, que tiene una actitud clerical, que es un hipócrita, no tiene autoridad. Dirá las verdades, pero sin autoridad. En cambio, Jesús, que es humilde, que está al servicio, que es cercano, que no desprecia a la gente y que es coherente, tiene autoridad». Y es esta, añadió el Pontífice refiriéndose también a nuestros días, «la autoridad que siente el pueblo de Dios». (Homilía Santa Marta, 10 de enero de 2017).
Fuente: Vatican News
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