Alguien dijo que Dios se hizo hombre para poder llorar, llorar por lo que hicieron sus hijos. El llanto ante la tumba de Lázaro es el llanto del amigo. Es el llanto del Padre. […] También hoy, ante las catástrofes, las guerras que se hacen para adorar al dios dinero, ante los muchos inocentes asesinados por las bombas lanzadas por los adoradores del ídolo dinero, también hoy el Padre llora, también hoy dice: “Jerusalén, Jerusalén, hijos míos, ¿qué están haciendo?”. Y se lo dice a las pobres víctimas, y también a los traficantes de armas y a todos aquellos que venden la vida de las personas. Nos hará bien pensar que nuestro Dios Padre se hizo hombre para poder llorar, y nos hará bien pensar que nuestro Padre hoy llora: llora por esta humanidad que no logra comprender la paz que Él nos ofrece, la paz del amor. (Homilía en la Capilla de la Casa Santa Marta, 27 de octubre de 2016).

Fuente: Vatican News