El Evangelio de la Liturgia de hoy, solemnidad de los Santos Patronos de Roma, cita las palabras que Pedro le dirige a Jesús: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo» (Mt 16, 16). Es una profesión de fe que Pedro pronuncia no basándose en su comprensión humana, sino porque fue inspirada en él por Dios Padre (cf. v. 17). (…) También el apóstol Pablo siguió su propio camino, también él pasó por un lento proceso de maduración en la fe, atravesando momentos de incertidumbre y duda.
(…) A la luz de esta experiencia de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, cada uno de nosotros puede preguntarse: cuando profeso mi fe en Jesucristo, Hijo de Dios, ¿lo hago con la conciencia de que siempre tengo que seguir aprendiendo, o supongo que “ya entendí todo”? Y también: en las dificultades y pruebas, ¿me desanimo, me quejo, o aprendo a hacer de ellas una oportunidad para crecer en la confianza en el Señor? En efecto —escribe Pablo a Timoteo— Él nos libra de todo mal y nos lleva con seguridad al cielo (cf. 2 Tim 4, 18). Que la Virgen María, Reina de los Apóstoles, nos enseñe a imitarlos, avanzando día a día en el camino de la fe. (Papa Francisco, Ángelus del 29 de junio de 2022).

Fuente: Vatican News