Ante Jesús no hay secretos: Él lee el corazón, el corazón de cada uno de nosotros. Y esa capacidad puede resultar perturbadora porque, si se usa mal, daña a las personas, exponiéndolas a juicios sin misericordia. Porque nadie es perfecto, todos somos pecadores, todos nos equivocamos, y si el Señor usara el conocimiento de nuestras debilidades para condenarnos, nadie podría salvarse. Pero no es así. Porque Él no lo usa para señalarnos con el dedo, sino para abrazar nuestra vida, liberarnos de los pecados y salvarnos. Jesús no está interesado en juzgarnos ni en someternos a sentencias; Él no quiere que ninguno de nosotros se pierda. La mirada del Señor sobre cada uno de nosotros no es un reflector que nos encandila y nos pone en aprietos, sino la luz suave de una lámpara amiga, que nos ayuda a ver lo bueno que hay en nosotros y a darnos cuenta de lo malo, para que podamos convertirnos y sanar con la ayuda de su gracia. (Papa Francisco, Ángelus del 10 de marzo de 2024).
Fuente: Vatican News
agosto 27, 2025 a las 11:08 am
amen amen
agosto 27, 2025 a las 2:06 pm
amen
agosto 27, 2025 a las 6:16 pm
Amen y gracias 🙏🙏🙏🙏 papa Francisco.
agosto 27, 2025 a las 6:26 pm
Efectivamente, Jesús es el Faro que alumbra con una luz
tranquila radiante para que nadie se tropieza del camino para llegar a Dios.