Hermanos y hermanas, esta página del Evangelio hace resonar en nosotros la pregunta del administrador deshonesto, despedido por su señor: «¿Qué voy a hacer ahora?» (v. 3). Frente a nuestras faltas y fracasos, Jesús nos asegura que siempre hay tiempo para reparar el mal con el bien. Quien hizo llorar a alguien, que haga feliz a otra persona; quien se apropió de algo indebidamente, que lo comparta con quienes lo necesitan. Actuando así, seremos alabados por el Señor, «porque obramos con astucia», es decir, con la sabiduría de quienes se reconocen hijos de Dios y se comprometen en la construcción del Reino de los cielos. Que la Santísima Virgen nos ayude a ser verdaderamente astutos, buscando no el éxito mundano, sino la vida eterna, para que, en el momento del juicio final, las personas necesitadas a quienes ayudamos puedan dar testimonio de que en ellas vimos y servimos al Señor. (Papa Francisco, Ángelus, 22 de septiembre de 2019).

Fuente: Vatican News