Las obras de misericordia son el banco más seguro y rentable donde podemos depositar el tesoro de nuestra existencia, porque en ellas, como nos enseña el Evangelio, con «dos moneditas» hasta una pobre viuda se convierte en la persona más rica del mundo (…). Y para entender qué significa esto, podemos pensar en una madre que abraza a sus hijos: ¿no es acaso la persona más hermosa y más rica del mundo? O en dos novios, cuando están juntos: ¿no se sienten un rey y una reina? Y podríamos dar muchos otros ejemplos. Por eso, en la familia, en la parroquia, en la escuela y en los lugares de trabajo, donde sea que estemos, tratemos de no perder ninguna oportunidad de amar. Esta es la vigilancia que Jesús nos pide: acostumbrarnos a estar atentos, dispuestos, sensibles unos con otros, del mismo modo en que Él está con nosotros en cada momento. (Papa León XIV, Ángelus del 10 de agosto de 2025).

Fuente: Vatican News