Es evidente el contraste entre María, que tuvo fe, y Zacarías, el marido de Isabel, quien dudó y no creyó en la promesa del ángel, y por eso permanece mudo hasta el nacimiento de Juan. (…) Este episodio nos ayuda a leer con una luz muy particular el misterio del encuentro del hombre con Dios. Un encuentro que no se da con prodigios espectaculares, sino más bien en el signo de la fe y de la caridad (…): sin fe, inevitablemente, uno queda sordo a la voz consoladora de Dios; y también incapaz de pronunciar palabras de consuelo y de esperanza para nuestros hermanos. Y esto lo vemos todos los días: las personas que no tienen fe o que tienen una fe muy tibia, cuando deben acercarse a alguien que sufre, le dirigen palabras de compromiso, pero no logran llegar al corazón porque no tienen fuerza. (…) La fe, a su vez, se alimenta de la caridad. (Papa Francisco, Ángelus del 23 de diciembre de 2018).

Fuente: Vatican News