Hoy (…) el Evangelio narra uno de los momentos más importantes y más bellos de la historia de la humanidad: la Anunciación (cf. Lc 1, 26-38), cuando el “sí” de María al Arcángel Gabriel permitió la Encarnación del Hijo de Dios, Jesús. Es una escena que suscita la mayor admiración y conmoción, porque Dios, el Altísimo, el Omnipotente, por medio del Ángel dialoga con una joven de Nazaret, pidiéndole su colaboración para su proyecto de salvación. (…) Así como en la escena de la creación de Adán, pintada por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, donde el dedo del Padre celestial toca el del hombre, también aquí lo humano y lo divino se encuentran: al comienzo de nuestra Redención se encuentran con una delicadeza maravillosa, en el instante bendito en que la Virgen María pronuncia su “sí”. Ella es una mujer de una pequeña aldea periférica y es llamada para siempre al centro de la historia: de su respuesta depende el futuro de la humanidad, que puede volver a sonreír y a esperar, porque su destino ha sido puesto en buenas manos. Será ella quien traiga al Salvador, concebido por obra del Espíritu Santo. (Papa Francisco, 8 de diciembre de 2014).

Fuente: Vatican News