Jesús, como aquella mujer que se abrió paso entre la multitud, yo también vengo a ti con lo poco que me queda de fuerza. Ya probé tantas cosas, ya esperé tanto… y ahora solo quiero tocar el borde de tu… Seguir leyendo →
Señor Jesús, como aquel centurión que confió en ti, hoy te digo: no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme. Tú conoces este cuerpo cansado y cada dolor que llevo por dentro…. Seguir leyendo →
Señor, tú eres mi pastor, nada me falta. Aunque camine por valles oscuros, no temeré ningún mal, porque tú vas conmigo. Me cuesta creerlo cuando tengo miedo, pero hoy quiero aferrarme a tu promesa. Quita de mi corazón la angustia… Seguir leyendo →
Madre mía, cuando el ángel te visitó, también te turbaste, y él te dijo: «No temas, María». Tú creíste y te abandonaste en las manos de Dios. Hoy yo también tengo miedos que ni sé explicar. Tómame de la mano… Seguir leyendo →
Señor, mi corazón se asusta con tanta facilidad. Basta una mala noticia, una palabra dura o una noche sin dormir para que me llene de temores. Santa Teresa de Jesús, tú que escribiste «nada te turbe, nada te espante, quien… Seguir leyendo →
Señor, como los discípulos en la barca, a veces siento que las olas me van a hundir y te grito con angustia. Y tú estás ahí, en silencio, más cerca de lo que imagino. Perdona mi poca fe. Di también… Seguir leyendo →
Jesús, hay días en que el miedo me aprieta el pecho y no me deja respirar. Pienso en lo que puede salir mal, en lo que no controlo, en lo que vendrá, y me siento muy pequeño. Hoy pongo todo… Seguir leyendo →
Te doy gracias, Señor, porque eres bueno, porque es eterna tu misericordia. Gracias por la vida que me sostiene, por la fe que me ilumina, por las personas que me aman y por la esperanza que pones en mí. Gracias… Seguir leyendo →
Padre bueno, gracias por amarme tal como soy. Conoces mis caídas, mis debilidades y las cosas que no me animo a contarle a nadie, y aun así no te cansas de mí. Gracias por cada vez que me levantaste, por… Seguir leyendo →
Señor, me escuchaste. Te lo pedí con lágrimas, con miedo, a veces casi sin fe, y tú respondiste. No quiero ser como los nueve leprosos que se fueron sin volver; quiero ser el que regresa a tus pies a darte… Seguir leyendo →
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