La referencia a la imagen del César, grabada en la moneda, dice que es justo sentirse ciudadano pleno –con derechos y deberes– del Estado; pero simbólicamente nos hace pensar en la otra imagen que está grabada en cada hombre: la imagen de Dios. Él es el Señor de todos, y nosotros, que fuimos creados “a su imagen”, le pertenecemos ante todo. De la pregunta de los fariseos, Jesús extrae una pregunta más radical y vital para cada uno de nosotros, una pregunta que debemos hacer. Podemos preguntarnos: ¿a quién pertenezco? ¿A la familia, a la ciudad, a los amigos, a la escuela, al trabajo, a la política, al Estado? Sí, sin duda. Pero ante todo – nos recuerda Jesús – sois de Dios. Esta es la pertenencia fundamental. Fue Él quien te dio todo lo que eres y tienes. Por eso, podemos y debemos vivir nuestra vida, día tras día, en reconocimiento de nuestra pertenencia fundamental y en agradecimiento de corazón a nuestro Padre, que nos crea a cada uno de nosotros de manera única, irrepetible, pero siempre según la imagen de su amado Hijo. Jesús . ¡Es un misterio maravilloso! (Ángelus del 22 de octubre de 2017)

Fuente: Vatican News